MEMORIAS DE UN LUTHIER de CARLOS NUÑEZ
Léanlo y, por arte de conversión infusa, «se harán luthieranos (sin protestar)» —como sentenciara Màrius Serra— y podrán entonar, a modo de mantra, el palíndromo con el que Xavier Theros saludaba la publicación de la anterior obra de Carlos Núñez con el noble fin de «asirnos a la sonrisa»; toda vez que, en palabras del propio autor, conviene que «no olvidemos que nos toca vivir en un mundo imposible de ser tomado absolutamente en serio sin recurrir al juego, al humor o a la locura (bueno... y, tal vez, a otras cosas)».